LA IGLESIA APOSTÓLICA DE LA FE, ¿DE DIOS O DE LOS HOMBRES?

Para contestar a la pregunta de nuestro título tenemos que buscar la respuesta en la misma Palabra de Dios y es una pregunta que podemos aplicar a cualquier secta existente en nuestros días.

La iglesia que leemos en el Nuevo Testamento tiene las siguientes características:

1.- Un fundador Divino………Jesucristo Mateo 16:18

2.-Un lugar de origen…………Jerusalén Lucas 24:47; Hechos 1:8; Hechos 2:47

3.-Una fecha de inicio……….Alrededor del año 33 D.C.

4.-Una organización bíblica……Cristo como única cabeza universal de su iglesia además de los escritos apostólicos Efesios 1:21-23; 1 Juan 4:6 y cada congregación es dirigida por ancianos llamados también obispos o pastores y diáconos, Filipenses 1:1 además de predicadores, maestros, evangelistas y la membresía en general Efesios 4:11,12.

5.-Una identificación bíblica como iglesia de Cristo según Romanos 16:16 y nos identificamos solamente como cristianos Hechos 11:26, Hechos 26:28; 1 Pedro 4:16

6.-Una doctrina verdadera…..Juan 14:6

Una secta tiene las siguientes características:

1.-Un fundador humano

2.-Un lugar de origen diferente a Jerusalén

3.-Una fecha diferente al año 33 D.C.

4.- Una organización humana

5.-Una identificación no bíblica

6.- Una doctrina o enseñanza de hombres Marcos 7:7

Aplicando los puntos 1 al 3 a la iglesia apostólica de la fe en Cristo Jesús tenemos la siguiente información según sus propios datos en : http://apps.apostolicassembly.org/spanish_site/apostolic_history.aspx

La Asamblea Apostólica de la Fe de Cristo Jesús emergido del movimiento Pentecostés comenzó con el avivamiento en la calle Azusa en la ciudad de Los Ángeles en 1906.

Juan Navarro, participante del avivamiento, bautizó a Francisco Llorente en 1912, quien más adelante fue elegido el primer obispo presidente de la asamblea apostólica que fue formado en 1925.

La organización se convirtió en una corporación de California en el 15 de Marzo, 1930.

En cuanto a su origen en México la información es la siguiente:

Según el teólogo Manuel J. Gaxiola, en 1946, el entonces Director de la revista El Exégeta, órgano oficial de información de la iglesia, escribió su Historia de la Iglesia Apostólica con información que recavó de forma oral entre los ancianos de la época.Allí describe cómo la ama de casa mexicana Romana Carbajal de Valenzuela, luego de participar en Estados Unidos como miembro de un centro de reunión religioso pentecostal, decidió regresar a México, específicamente a la localidad de Villa Aldama, Chihuahua, para comenzar a difundir la doctrina del bautismo en el Espíritu Santo y el bautismo por inmersión en el nombre de Jesucristo entre sus pares, logrando el 1 de noviembre de 1914 bautizar a doce familiares.

Romana Carbajal, no pudiendo hacerse cargo de los nuevos creyentes, contactó al pastor Rubén C. Ortega que estaba en la ciudad de Chihuahua y dirigía un templo metodista; consiguió que éste creyera en su mensaje recibiendo el bautismo del Espíritu Santo y lo llevó a El PasoTexas, el lugar más cercano dónde había creyentes del movimiento apostólico de raza negra, para que allí fuera bautizado de la forma unicitaria, en el nombre de Jesucristo. Ortega se convirtió así en el pastor de la iglesia de El Paso.

De los primeros doce familiares convertidos por Carbajal, surgió un ministro llamado Miguel García, quien junto con Romana Carbajal se trasladó a fines de la revolución mexicanaa una región llamada La Laguna, donde formó las primeras iglesias apostólicas en Gómez PalacioDurango, y Torreón. Simultáneamente, se comenzaron a crear iglesias apostólicas en Baja CaliforniaSinaloa y otros lugares.

La IAFCJ empezó a institucionalizarse a partir de 1932, estableciendo un sistema de trabajo misionero y definiendo sus principios doctrinarios. Gradualmente se fue extendiendo por todo México. En 1949, bajo el impulso de Maclovio Gaxiola López, se constituyó en una de las pocas iglesias evangélicas mexicanas que tienen un programa misionero en el extranjero. Comenzó a enviar misioneros estableciendo nuevas iglesias en GuatemalaEl SalvadorNicaraguaCanadáEstados UnidosBeliceColombiaEspaña y Venezuela.

En cuanto al punto número 4

Su organización y administración

Esta Iglesia se divide en México y Estados Unidos en distritos, y en el resto de países en campos misioneros.

Está administrada por una Mesa Directiva General, encabezada por un Obispo Presidente, la máxima autoridad directiva y quien representa a la Asociación Religiosa en todas las gestiones oficiales y legales, según lo establecido en la Constitución de la Iglesia y los Estatutos de la Asociación Religiosa. Las distintas autoridades son las siguientes:

  • Presidencia General
  • Secretaría General
  • Secretaría de Evangelización Nacional
  • Secretaría de Misiones Internacionales
  • Secretaría de Educación Cristiana
  • Secretaría de Asistencia Social
  • Secretaría Supervisión en E.U.A.
  • Secretaría de Administración General
  • Red de Damas
  • Red de Jóvenes
  • Red de Varones
  • El Ministerio Infantil y de Adolescentes AITEAM

El obispado es el cargo más elevado del ministerio; como a cualquier otro ministro o pastor, se le considera llamado por la voluntad divina.​ También existen como en otras iglesias presbíteros, diáconos,​ evangelistas o predicadores del evangelio y pastores.

En cuanto al punto No. 5

La iglesia primitiva nunca se identificó como iglesia apostólica de la fe en Cristo Jesús y menos se identificaron como apostólicos de la fe 1 Cor. 1:10-13

Punto No. 6

Algunas de sus doctrinas contrarias a lo que la Biblia enseña son las siguientes:

1.-No creen que la Deidad se conforma de tres: Padre, Hijo y el Espíritu Santo sino uno solo

Ven a Jesucristo con el único Dios, quien a veces se manifiesta a Sí Mismo como el Padre o el Espíritu Santo. La doctrina central de ellos es que Jesús es el Padre y Jesús es el Espíritu. Hay un Dios que se revela a Sí Mismo en diferentes “maneras.”

¿Qué dice la Biblia respecto a ello?

A.- En muchas partes del Antiguo Testamento cuando Dios habla usa el número plural: “…Hagamos al hombre a nuestra imagen…”  “…He aquí el hombre es como uno de nosotros…”  “…Descendamos, y confundamos allí su lengua…”  “…¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?…” (Gn. 1:26, 3:22, 11:7; Is. 6:8)

B.-En el bautismo de Jesús según San Mateo 3:16, 17, se ve las tres Personas de una manera definida y clara: “Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.  Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”.  Entonces, si Jesús es el Padre, ¿cómo se oye una voz del cielo dirigida a un ser que está en la tierra?: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”.  Si el Padre es Jesús, ¿cómo es que se presenta como hijo?  ¿Puede uno acaso ser padre de su mismo padre?  ¿Por qué el Espíritu Santo fue visto como paloma?

En Mateo 6:9 y Lucas 11:2, cuando Jesús está enseñando a orar a sus discípulos, dice: “Padre nuestro que estás en los cielos”  ¿Enseñaba el Señor una falsedad?  Si Jesús es el Padre, ¿por qué se dirige a un ser que no está en la tierra, sino en el cielo?

En Mateo 12:31, 32 y Lucas 12:10, Jesús habla del pecado imperdonable: “Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.  A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero”  “A todo aquel que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado”.  Si Jesús es el Padre y el Espíritu Santo a la vez, ¿cómo es que se puede pecar contra Uno (el Hijo) y se tiene perdón, y si se peca contra el Otro (el Espíritu Santo) no se tiene perdón?  ¿Cómo resuelven este problema?

En la oración de Jesús en Juan 17, vemos una distinción perfecta, sencilla y clara del Padre y el Hijo.  Notemos los primeros versículos: “Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti” (Jn. 17:1).  ¿Hacia quién levantó sus ojos?  ¿A quién se dirigió?  ¿Si Jesús es el Padre por qué dice: “glorifica a TU HIJO?”  El versículo 3 no puede ser más claro: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”.  ¿Quién lo envió?

En muchas partes de la Biblia, dice que Jesús está sentado “a la diestra de Dios” intercediendo por nosotros: “Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies” (Sal. 110:1).  “Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios” (Mr. 16:19).  “¿Quién es el que condenará?  Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros” (Ro. 8:34).  “El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas”(He. 1:3).  “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (He. 7:25).  “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios”(He. 9:24).

Si no hay otro, sino únicamente Jesús, ¿a la diestra de quién está? ¿o se sienta? ¿ante quién intercede?  En Hechos 7:55, 56, Esteban, lleno del Espíritu Santo (Tercera Persona) ve a Jesús (Segunda Persona) sentado a la diestra de Dios (Primera Persona): “Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios”.  Esteban no podía mentir, tampoco fingía.  En Lucas 23:46 cuando el Señor está muriendo dice: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu…”  Si Jesús es el Padre ¿por qué encomienda su ser a otra persona que él llama Padre?  Siguiendo la lógica de los “unitarios” debía de encomendarse a sí mismo.

2.-Creen en el bautismo en el Espíritu Santo hoy en día

  • El bautismo en el Espíritu Santo fue mencionado por Juan el bautista en Mateo 3:11, declarando que sería Jesús quién lo administraría tal como lo hizo únicamente en el caso de los apóstoles en Hechos 2 y a Cornelio y los suyos, cuando fue anunciado por vez primera a los gentiles el evangelio en Hechos 10 y con un objetivo claro según Hechos 10:47.
  • El único bautismo del Nuevo Testamento que se mantiene vigente hoy en día es el bautismo en agua de la gran comisión. Este bautismo es ordenado por Jesucristo para que todo ser humano lo obedezca y permanecerá hasta el fin del mundo. Mateo 28:18-20, Marcos 16:15,16. Efesios 4:5

3.-Creen que el don de hablar en lenguas está disponible hoy en día

  • El don de lenguas no fue dado por lujo, para jactarse, para criticar que los que no hablaban lenguas no poseían el Espíritu y por ende no eran salvos, como lo hacen los “apostólicos” en la actualidad.  No, fue para ser usado cuando la ocasión lo requería y era una señal para beneficio de los incrédulos: “En la ley está escrito: En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor.  Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes” (1 Co. 14:21, 22).
  • En 1 Corintios 12:28-30, Pablo hace algunas preguntas, son las que se llaman preguntas gramaticales, es decir, que en sí llevan la respuesta: “Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.  ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros?  ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos?”.  Pablo dice que es imposible que todos tengan los mismos dones, imposible que todos hablen lenguas.
  • Note que en la lista de los dones, el de lenguas ocupa el último lugar.  Los “apostólicos” lo hacen el primero.  En relación a las lenguas dice el apóstol que hay un don más excelente: el amor: “Procurad, pues, los dones mejores.  Mas yo os muestro un camino aun más excelente” (1 Co. 12:31).  Y el capítulo 13 de la misma carta dice: “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.  Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.  Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.  El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.  Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.  El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.  Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.  Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.  Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.  Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor”.
  • El capítulo 14 de 1 Corintios fue escrito por el apóstol Pablo para corregir los abusos que estaban presentándose en esa iglesia sobre el don de lenguas y para instruir sobre el uso de ellas.  Si los apostólicos meditaran en este capítulo detenidamente y estuvieran dispuestos a obedecer, seguro que sus cultos extravagantes cambiarían.  Ellos hacen todo lo contrario de lo que el apóstol ordenó.  Debemos decir aquí que las “lenguas” habladas en los Hechos fueron entendidas por todos los presentes, el mensaje fue claramente recibido: “…les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios” (Hch. 2:11).  Algo muy distinto a lo que se escucha en una reunión de los “unitarios”.  El apóstol ordena:
    *   El que habla lenguas tiene que tener su intérprete: “Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla…  Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete” (1 Co. 14:13, 27).

*   Si no hay intérprete debe callar: “Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios”(v. 28).

*   Es preferible hablar CINCO palabras que todos entiendan y no DIEZ MIL en lengua desconocida: “Pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida” (vs. 19).

*   Que “si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres…” (v. 27).

*   Que sea “…por turno; y uno interprete” (v. 27).

*   Que se haga “…todo decentemente y con orden” (v. 40).

¿Lo hacen así los apostólicos de la fe?  De todo puede haber en las reuniones de ellos menos decencia y orden.  ¿Qué hacen con el mandamiento?  Cada culto de ellos es una cosa que da pena, que desdice de la seriedad del evangelio y que ha hecho a la gente exclamar lo que Pablo dice en 1 Corintios 14:23: “Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis LOCOS?”.  El don de lenguas tal como lo concibe la Palabra de Dios no era una jerigonza o un galimatías, ni tampoco era incomprensible.

Ellos justifican sus escándalos diciendo que cuando el Espíritu Santo viene a una persona, la persona pierde el control y entra en un estado de éxtasis.  Yo no sé que entenderán por éxtasis, pero lo que se ve entre ellos está muy lejos de serlo.  Cuando el Espíritu Santo viene a una persona antes de descontrolarla, la controla, le da dominio de sí misma, ordena su mente y dirige todo en su vida.  ¿En qué basan sus revolcamientos? ¿sus movimientos desordenados? ¿sus alaridos? ¿sus fingidas revelaciones?  Lo que hay que comprobar es, si en vez del Espíritu Santo, lo que visita a estos señores más bien sea Satanás.  Veamos los factores que entran a preparar ese estado de ánimo: Los ayunos obligados que producen una debilidad física; la tensión nerviosa que va en aumento según uno y otro del grupo relata alguna experiencia de éxtasis o poder especial; la música y cantos “calientes”, que de sagrado tienen muy poco. Sigamos con los factores: la repetición de frases, oraciones confusas, gritos, exclamaciones predilectas, los golpes contra el suelo, los brincos, el levantamiento de los brazos, etc., todo esto tiene que producir un trastorno cerebral; una especie de hipnotismo, que se presenta con risas involuntarias, temblores nerviosos, ruidos en la garganta que se dice ser el don de lenguas, etc.  Parecen estar poseídos de demonios.  El Espíritu Santo, el Dios de paz y orden, no hace esas demostraciones: “Pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz.  Como en todas las iglesias de los santos” (1 Co. 14:33).

4.-Bautizan solo en el nombre de Jesús y no en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

Otro eslabón en la cadena de errores de ellos, es el bautismo usando únicamente las palabras «en el nombre de Jesús».  Esto lo hacen para ser consecuentes con su negación de la Deidad (Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo), aunque después se vean envueltos en las más tremendas inconsecuencias, ya que no pueden evadir las implicaciones directas y claras de esta gloriosa verdad que se halla revelada en las Escrituras desde Génesis hasta Apocalipsis.

El Señor Jesucristo en Mateo 28:18, 19 antes de su ascensión dijo a sus discípulos: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.  Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.  Encontramos en el texto tres nombres propios de personas diferentes: Padre, Hijo, Espíritu Santo.  El primero con el artículo compuesto “del” que le precede completa el significado de la expresión iniciada, presentándola así: “Bautizándolos en el nombre del Padre”.  Los otros dos, precedidos de la conjunción “y” y el artículo “del”, cada uno hace el oficio de complemento independiente.  Allí no dice «en los nombres» como los “unitarios” sostienen que debiera decir, porque en la fórmula bautismal el Señor quiso hacer las distinciones en la Deidad.  Si el Señor no quiso hacer las distinciones anotadas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, ¿qué propósito tenía al enunciarlas?  Con la frase “en el nombre” se entiende la autoridad de la Deidad por y con la cual los discípulos harían discípulos y bautizarían en todo el mundo.  Y en todo el mundo y en todas las edades esa bendita fórmula ha sido usada por los verdaderos cristianos.  Pero ahora estos señores “unitarios” han descubierto que la cristiandad ha estado equivocada por 20 siglos y que el Señor realmente no quiso decir lo que virtualmente dijo.

Hay una máxima de ley que se tiene que aplicar aquí: «La expresión de una cosa es la exclusión de otra».  Esto puede ilustrarse de mil maneras.  Por ejemplo, Dios mandó a Noé a construir “un arca de madera de gofer”: “Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera” (Gn. 6:14).  Virtualmente se le prohibía el uso de cualquier otra madera.  Si Noé hubiera usado distinta clase de madera a la ordenada era una desobediencia abierta a Dios.  La institución de la Pascua proporciona varias ilustraciones de esta máxima (Ex. 12).  Había de sacrificarse un cordero, no una ternera; había de ser de un año, no de dos o tres; macho, no hembra; perfecto, no defectuoso; había de sacrificarse el 14 del mes, no ningún otro día; la sangre debía ponerse en los postes y en los dinteles de la puerta, no en ninguna otra parte.  Cuando el Señor ordena: “Id, y haced discípulos… bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” y se cambia la fórmula por otras palabras, así sean santas, se está desconociendo la autoridad de Jesucristo.  Si él mandó bautizar en el nombre de las Tres Personas se debe hacer así y no de ninguna otra manera, pues hacerlo es suplantar la Palabra de Dios y desobedecerle flagrantemente.  Los “unitarios” se jactan en seguir al pie de la letra la Palabra de Dios, pero no hay tal.  El lenguaje religioso no implica obediencia a Dios.  Aquí se les aplica esta admonición del Señor: “Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida…” (Ap. 22:19).

Las palabras usadas por los “unitarios” son las que Pedro y Pablo en tres ocasiones mencionaron en el libro de los Hechos: “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hch. 2:38).  “Porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús” (Hch. 8:16).  “Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús.  Entonces le rogaron que se quedase por algunos días”(Hch. 10:48).  En estos versículos dice que se bauticen “en el nombre de Jesucristo”.  ¿Cómo concordamos estas palabras con la fórmula dada por el Señor en Mateo 28 y en Marcos 16?  ¿Existe contradicción?  No.  Examinando los pasajes, mirando las circunstancias, estudiando el contexto y leyendo la historia de la Iglesia Apostólica y Sub-apostólica concluimos que los verdaderos cristianos a través de 20 siglos no se han apartado de la fórmula trinitaria que Jesucristo ordenó.

El libro de los Hechos es la continuación de “las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar”.  Entonces examinemos por qué Pedro ordenó bautizar “en el nombre de Jesucristo”:

  • Pedro predicaba a personas que creían en Dios.
  • Pedro predicaba a personas que, aunque vagamente, tenían idea de la existencia de un Espíritu Santo.  De los muchos pasajes en que podemos considerar al Espíritu Santo en el Antiguo Testamento como distinto e independiente de Dios el Padre, hallamos los siguientes: “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas” (Gn. 1:2).  “Su espíritu adornó los cielos; su mano creó la serpiente tortuosa” (Job 26:13).  “Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca” (Sal. 33:6).  “No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu” (Sal. 51:11).  “Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su santo espíritu; por lo cual se les volvió enemigo, y él mismo peleó contra ellos.  Pero se acordó de los días antiguos, de Moisés y de su pueblo, diciendo: ¿Dónde está el que les hizo subir del mar con el pastor de su rebaño? ¿dónde el que puso en medio de él su santo espíritu” (Is. 63:10, 11).  Esta doctrina iba a tener su floración perfecta en el Nuevo Testamento.
  • Pedro predicaba a personas que NO creían en Jesús y que antes, al contrario, lo habían escarnecido, despreciado y crucificado.  Pero ahora, Pedro les dice que ese Jesús era nada menos que su Mesías y que toda relación con Dios tenía como fundamento el nombre de Jesucristo y que por lo tanto, en el nombre de Él debían recibir el bautismo.  Era pues, para aquella multitud, la oportunidad que tenían de resarcirse de su mal contra su Mesías, y de recibir, como prueba de su arrepentimiento y fe, el bautismo teniendo como base la Persona que 50 días antes habían crucificado.  Era la exaltación y elevación de la Persona que aborrecieron y que desde ahora sería la más amada.  Cipriano (200 D.C.) dice: «Pedro menciona aquí el nombre de Jesucristo, no para omitir al Padre, sino para que el Hijo no falte de ser unido con el del Padre».  En los discursos sucesivos que encontramos especialmente en los primeros capítulos de Hechos, los discípulos están tratando de hacer resaltar a la persona de Jesucristo, porque ella era la que había tomado cuerpo humano para poder ofrecer por los hombres el sacrificio perfecto.  En cuanto a los tres mil se debe pensar que no fueron bautizados en el acto, lo que no había sido posible.  La expresión “y se añadieron aquel día”, no implica necesariamente que su bautismo haya sido celebrado el mismo día.  Una instrucción completa les fue dada más tarde según Hechos 2:42: “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”.
  • Existían otros bautismos:

*   El bautismo por los muertos: “De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan?  ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos?” (1 Co. 15:29).  Seguramente era una costumbre entre los fariseos que se extendió a muchas regiones, en que la persona se bautizaba en el nombre de una persona muerta, pensando así imitarle aquí y verle en la resurrección.

*   El bautismo de Juan: “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego”(Mt. 3:11).  “Después de esto, vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea, y estuvo allí con ellos, y bautizaba” (Jn. 3:22).  “Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan”(Hch. 18:25).  “Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados?  Ellos dijeron: En el bautismo de Juan” (Hch. 19:3).  Cuando Pedro dice que se bauticen “en el nombre de Jesucristo” era para hacer la diferencia de esos bautismos, para que los oyentes no creyeran que era seguir las costumbres existentes en cuanto al bautismo.  ¿Quién puede probar que al bajar al agua, los discípulos no usaron la fórmula dada por el Señor en Mateo 28:19?

  • Las palabras de Pedro en Hechos 2:38 y en los demás versículos que hablan de bautizarse “en el nombre de Jesucristo”, NO constituyen ni representan una fórmula bautismal, sino que eran sencillamente una declaración que tales personas eran bautizadas y reconocían a Jesús como Señor y Cristo.  Significan pues, literalmente, que los judíos habían de descansar su esperanza y confianza en Su autoridad mesiánica.  Hay que notar que la fórmula trinitaria es descriptiva de una experiencia.  Los que son bautizados en el nombre del Dios Trino están testificando de esta manera que han sido sumergidos en comunión espiritual con la Trinidad, de manera que a ellos se les puede decir: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros” (2 Co. 13:14).

En los demás pasajes encontramos a Felipe, Pedro y Pablo demostrando por medio de sus mensajes cómo las Tres Personas colaboraron en la redención de los hombres.  Si en alguna parte se ve a la Deidad en acción es en el libro de los Hechos, y en las epístolas no hay pasaje donde no se mencione, sino las Tres, a lo menos Dos.  ¿Quién puede negar que a estos creyentes no les fue dada la debida instrucción sobre la fresca enseñanza del Señor acerca del bautismo y de la Deidad?

En relación a esto último el testimonio de la historia es concluyente.  Ignacio (100 D.C.), quien debió conocer al apóstol Juan, dice: «No hay tres Padres, ni tres Hijos ni tres Consoladores, pues cuando el Señor mandó hacer discípulos en todas las naciones los mandó bautizar ‘en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo’, no en tres nombres, ni en tres encarnaciones, sino en los tres que tienen el mismo honor».  Justino Mártir (165 D.C.) dice en uno de sus libros: «Son traídos (los catecúmenos) a un lugar donde hay agua, y reciben de nosotros el bautismo de agua, en el nombre del Padre, Señor de todo el universo, y de nuestro salvador Jesucristo, y del Espíritu Santo».  En uno de los libros más antiguos de la Iglesia primitiva, La Didache (Enseñanza de los doce apóstoles) dice: «Ahora concerniente al bautismo, bautizad de esta manera: Después de dar enseñanza primeramente sobre todas estas cosas, bautizad ‘en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo’».  Nos faltaría lugar para incluir en el propósito de este artículo, los testimonios de Tertulio (160 D.C.), Clemente de Alejandría (166 D.C.), Basilio (826 D.C.), Dídimo de Alejandría (380 D.C.) y la evidencia histórica de la Iglesia hasta la Reforma y de la Reforma hasta 1958.

5.-Creen en el Milenio y el rapto

Según la enseñanza de ellos Cristo establecerá un reino milenario, esto es, de 1000 años en la tierra en su segunda venida.

La Biblia refuta tal doctrina, según la Biblia ya estamos en el reino (Daniel 2:44). El reino iba a ser establecido en el tiempo de los romanos (Marcos 9:1). El reino iba a venir en el tiempo de los apóstoles (Col. 1:13). Los cristianos en Colosas ya estaban en el  reino.Hemos recibido un reino inconmovible(Heb.12:28). Juan en el libro de Apocalipsis 1:9 dice que él participaba en algunas tribulaciones.¿Donde? En el reino, el cual es espiritual y no político (Lucas 17:20-21; Juan 18:36).Cristo reina en los corazones de los salvos y en medio de sus enemigos (I Cor. 15:25).

Cuando venga Cristo entregará el reino al Padre y no vendrá a establecerlo (I Cor. 15:24).

La doctrina del rapto de que Cristo vendrá tres veces y que solamente los justos muertos serán resucitados en este tiempo para el rapto y que los impíos muertos resucitarán después del milenio y que establecerá un reino es totalmente doctrina demoníaca (I Tim. 4:1; I Juan 4:1,6; II Ped. 2:1-3).

Cuando Cristo venga serán reunidas delante de él todas las naciones y las juzgará (Mat. 25:31-46). Los justos y los impíos serán resucitados y juzgados al mismo tiempo. Por tanto I Cor.15:52 no enseña la doctrina del rapto tampoco. Él apóstol Pablo declara en I Tes. 4:16 que él Señor mismo vendrá (lea también I Tes.1.10; II Tes. 1:7; Apoc. 1:7). No vendrá algún representante, la misma voz que resucitó a Lázaro en Juan 11:43.

Todos oiremos esta voz,la de Cristo (Juan 5:28) con trompeta de Dios(Ex. 19:16; Heb. 12:19; Mat. 24:31; I Cor.15:52). A la final trompeta descenderá del cielo(II Tes. 1:7-10; II Ped. 3:10; Apoc. 20:11).

6.- Creen en la sanidad milagrosa hoy en día.

Los apostólicos de la fe tienen un coro que habla de «¿La iglesia del Señor cuál será?»  Ellos contestan: «La que habla lenguas, la que resucita los muertos (aunque todavía no han mostrado ninguno), sana los enfermos», etc.

Los supuestos milagros de sanidad que hacen hoy en día difieren en mucho de los casos de sanidad milagrosa que vemos en el Nuevo Testamento, por ejemplo:

A.-LOS SANADORES MODERNOS NO PUEDEN SANAR A TODOS.  Cualquiera que ha visitado sus campañas de sanidad divina u observado sus esfuerzos no necesita documentación sobre esto.  Quizá ellos mismos serán los primeros en reconocer que no lo pueden hacer.Pero el don de sanidad que el Espíritu Santo impartió hizo posible TODA SANIDAD.  Cristo nunca falló.  “Sabiendo esto Jesús, se apartó de allí; y le siguió mucha gente, y SANABA A TODOS”(Mateo 12:15).  “Y recorría Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando TODA ENFERMEDAD Y TODA DOLENCIA en el pueblo” (Mateo 4:23).  “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanaba TODA enfermedad y TODA dolencia en el pueblo” (Mateo 9:35).  “Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a TODOS” (Lucas 6:19).  Los apóstoles no fallaron tampoco después de recibir poder del Espíritu Santo en el día de Pentecostés.  “Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y TODOS eran sanados” (Hechos 5:16).

Si los sanadores modernos tuvieran el mismo poder, podrían sanar a TODOS de la misma manera, PERO NO PUEDEN.

B.-LOS SANADORES MODERNOS NO HACEN MILAGROS COMPROBABLES.  No sanan enfermedades claramente visibles y comprobadas en personas bien conocidas por el pueblo.Los milagros de sanidad que hicieron Cristo y los apóstoles no dejaron lugar a dudas.  Sanaron enfermedades visibles y lo hicieron en casos bien conocidos por el pueblo.  LEA ESTOS CASOS EN SU PROPIA BIBLIA.  Sanaron a leprosos (Mateo 8:1-4), paralíticos (Mateo 8:5-13), ciegos – aun de nacimiento (Mateo 9:27-3120:29-34), mudos (Mateo 9:32,33), un hombre con la mano SECA (Mateo 12:9-14), heridos como Malco que perdió su oreja (Lucas 22:50,51), sordomudos (Marcos 7:31-37), cojos (Hechos 3:1-10) y hasta RESUCITARON A MUERTOS (Marcos 5:35-42Hechos 9:36-4120:7-12).

¿Han sanado los sanadores modernos a un hombre que ha perdido algún miembro del cuerpo como Malco? ¿A un cojo de nacimiento? ¿A un leproso?  NO, las sanidades en que ellos se especializan son enfermedades que tienen explicaciones sicológicas (enfermedades psicosomáticas – la mente domina el cuerpo), o enfermedades NO COMPROBADAS por médicos capacitados e imparciales, o enfermedades que podrían curarse de otra manera, o en gente no bien conocida.  Ellos pueden curar a úlceras, dolores, cánceres internos (supuestamente) y cosas al estilo.  Pero no pueden curar instantáneamente a una pequeña herida en el dedo de uno de sus miembros más fieles.  No pueden hacer milagros de sanidad comprobables y comparables con las de Cristo y Sus apóstoles.  O si pueden, QUE LO HAGAN PÚBLICAMENTE PARA QUE TODOS CREAMOS.  QUE VAYAN AL CEMENTERIO A LEVANTAR TESTIGOS CONFIABLES A SUS PODERES MILAGROSOS.  O para ser más sencillo, que sanen INSTANTÁNEAMENTE una pequeña herida en el dedo de uno de sus seguidores EN PUBLICO.  Seguramente el poder del Espíritu Santo no ha disminuido.  Si lo tienen que lo prueben.  Para esto fue dado (Marcos 16:17- 20).

C.-LOS SANADORES MODERNOS NO SANAN INSTANTÁNEAMENTE NI COMPLETAMENTE SINO A PLAZOS, especialmente cuando se trata de una verdadera enfermedad (no sicológica).Los milagros de Cristo y los apóstoles se hicieron efectivos INMEDIATAMENTE.  Por esto mismo eran SEÑALES.  Sanar a un individuo sobre un período de semanas o meses o después de varios intentos NO ES NINGUNA SEÑAL de poder.  Los sicólogos y médicos pueden hacer lo mismo sin ninguna fe en Dios. ¿POR QUE NO SANAN COMO CRISTO Y SUS DISCÍPULOS que verdaderamente recibieron el poder del Espíritu Santo?”Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo:  Quiero; sé limpio.  Y AL INSTANTE su lepra desapareció” (Mateo 8:3).  “Entonces Jesús dijo al centurión:  Vé, y como creíste, te sea hecho.  Y su criado fue sanado EN AQUELLA MISMA HORA” (Mateo 8:13).  “AL MOMENTO fueron abiertos sus oídos, y se desató la ligadura de su lengua, y HABLABA BIEN” (Marcos 7:35).  “Mas Pedro dijo:  No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.  Y tomándole por la mano derecho le levantó; y AL MOMENTO se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios” (Hechos 3:6-8). Notará que además de sanar en el instante, ellos sanaron completamente a los individuos.  El leproso no tuvo que seguir en tratamiento.  El sordomudo no tuvo necesidad de estudios sobre cómo hablar de nuevo sino que inmediatamente pudo hablar bien.  El cojo no empezó aprendiendo a caminar sino que al instante ya pudo andar y hasta SALTAR, no solamente por el momento (como en algunos casos modernos que se han visto) sino continuamente.  Esto, según la Biblia, es un MILAGRO DE SANIDAD, pero los trucos y sanidades sicológicas que se observan hoy día NO LO SON.

D.-CULPAN AL ENFERMO DE NO TENER SUFICIENTE FE CUANDO NO LO PUEDEN SANAR.  Pero esto no es más que una excusa débil y definitivamente no bíblica por SU falta de PODER.Nunca encontramos que el Señor o alguno de Sus apóstoles haya dicho esto.  Antes del día de Pentecostés cuando recibieron el poder del Espíritu Santo, los apóstoles fallaron una vez en sanar a un muchacho.  Pero Cristo aclaró que la razón fue la falta de fe de ellos, no la del enfermo (Mateo 17:14-21). “Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron:  ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?  Jesús les dijo:  POR VUESTRA POCA FE; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte:  Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible” (Mateo 17:19,20).DE HECHO, LA FE NO FUE UN REQUISITO OBLIGATORIO PARA SER SANADO, aunque naturalmente muchos sí tenían fe. ¿Qué fe tuvo Lázaro para ser resucitado de los muertos? ¿Y qué de los demás que fueron resucitados? ¿O qué fe tuvo el criado del centurión? (Mateo 8:5-13). ¿O el cojo que sanaron Pedro y Juan” (Hechos 3).  El quería dinero, no la sanidad.  Fue sanado por fe – pero por la fe de los apóstoles, no por la suya propia.No, EL PRETEXTO que presentan los sanadores modernos los identifica como FALSOS.  Basado en esta diferencia y los otros tres que hemos observado, podemos concluir que lo que ellos efectúan NO ES UN MILAGRO DE SANIDAD DIVINA.

7.-Recogen diezmos y ofrendas especiales

LAS OFRENDAS EN LAS ESCRITURAS

A través de sus páginas, la Biblia tiene entretejidos muchos ejemplos e instrucciones referentes a las ofrendas. Es un tema que encontramos desde el Génesis hasta el Apocalipsis. En el Antiguo Testamento comienza como una expresión voluntaria. En Génesis 14.17-20 notamos que Abraham, unos siglos antes de la ley mosaica, ofrendó los diezmos con un corazón agradecido al Señor. Era una ofrenda libre que expresaba su fe y él la puso a los pies del misterioso Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo. Jacob, en Génesis 28.20-22, hizo voto de ofrenda de sus diezmos al Señor.

Cuando llegamos a la época de la Ley, el diezmo llega a ser un mandamiento para todo el pueblo de Israel. Eso se nota en pasajes como Deuteronomio 12.6, 17-18; 14.22-29; 26.12. El pueblo de Israel tendría que ser caracterizado como un pueblo generoso. Algunos han sugerido que el total de todas sus ofrendas sumaba el 30 % de sus entradas globales. Pero si combinamos todos los pasajes y los estudiamos bien, no resulta una suma clara. Muchas de sus ofrendas iban destinadas a los levitas, los que a su vez deberían ofrendar el diezmo de lo que recibían. Lo que sí es claro es que el pueblo por lo menos ofrendaba el 10%.

En cuanto a lo que nos enseña el Nuevo Testamento respecto al diezmo es lo siguiente:

En sus epístolas, los apóstoles nunca ordenaron el diezmo, ya que bajo la gracia la ofrenda no se limita a ese porcentaje. Tres pasajes clave que enseñan la actitud y el método de la ofrenda del cristiano.

«Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas» (1 Co 16.2). Léase también 2 Corintios 8.1-5 y 9.6-8.

1.- El Domingo es él único día en el que como iglesia somos mandados a ofrendar no otros días o varias veces a la semana como lo hacen ciertas sectas.

2.-El cristiano hoy en día debe ofrendar de acuerdo a su corazón, con alegría y liberalidad sin imposiciones de sus “líderes”

3.-La ofrenda se debe de ocupar en las siguientes áreas:

A.-Evangelismo

B.-Edificación

C.-Benevolencia

D.-Mantenimiento del lugar de reunión (pagos de luz, agua, etc)

 

8.-Adoran con instrumentos musicales

La iglesia de Cristo del primer siglo no usaba instrumentos musicales en su adoración a Dios, le doy algunos argumentos bíblicos de porque no lo hacían y no lo hacemos en nuestro tiempo:

A. Porque vivo “bajo el régimen nuevo del Espíritu” (Romanos 7:6), es decir, bajo el Nuevo Testamento que rige la iglesia durante toda la era cristiana, la última era antes de la segunda venida. En el Nuevo Testamento no se autoriza el uso de instrumentos en culto a Dios. El mandamiento es: “cantando y alabando al Señor en vuestros corazones” (Efesios 5:19; Colosenses 3:16; Santiago 5:13). Los ejemplos de música en la iglesia apostólica no incluyen el uso de instrumentos (Hechos 16:25; 1 Corintios 14:15-26).

B. Porque no quiero alterar el mandamiento del Nuevo Testamento, pues de hacerlo acarrearía la censura divina y condenación (2 Corintios 2:17; Gálatas 1:8-10). Añadir “tocar” a “cantar” es hacerle violencia al mandamiento claro de “cantar”. “Cantar” es una acción específica, bien definida. Al “cantar” y “tocar”, ya se trata de dos acciones distintas, y por lo tanto, de un cambio fundamental en lo que se hace.

C. Porque el culto de la iglesia bajo el régimen del Nuevo Testamento es “en espíritu y en verdad” (Juan 4:24). Es “en espíritu”, no basado, como el culto bajo el Antiguo Testamento, en cosas materiales y carnales tales como sacrificios, incienso, instrumentos y numerosos ritos, ceremonias y purificaciones. Es “en verdad” no conforme a doctrinas tradicionales o los gustos de los creyentes. “cantando con gracia en vuestros corazones” (Colosenses 3:16) es la adoración “en espíritu y en verdad” que agrada a Dios; el “sacrificio de alabanza” aceptable (Hebreos 13:15).

D. Porque deseo hacerlo todo para edificación (1 corintios 14:26). “Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales” (Efesios 5:19). “Hablando”, enseñando y exhortando (Colosenses 3:16). Los instrumentos no hablan el evangelio, ni enseñan y exhortan, sino llaman la atención a ritmos y sonidos producidos por inventos humanos. Distraen. Restan del mensaje de los himnos.

E. Porque la música del reino espiritual (Juan 18:36) y de los hombres espirituales (1 Corintios 2:14-15) es espiritual, del corazón, del alma. “Canticos espirituales”, no carnales. “Espirituales”, no de “salsa cristiana”, “mariachi” y “merengue cristiano”, etc.

F. Porque no deseo incitar a los creyentes a bailar. Bailar en culto a Dios se desconoce en el Nuevo Testamento. De “bailar en el Espíritu” nunca se habla, ni hay ejemplo alguno. Bailar “como David” es imitar a un hombre que vivió bajo el Antiguo Testamento, no el Nuevo. Es imitar a un hombre que bailaba casi desnudo (2 Samuel 6:20-23) y que bailaba mientras quebraba los mandamientos (1 Crónicas 13:8-11; 15:11-13). No todo lo que hiciera David lo aprobó Dios. El baile es, por naturaleza, un acto carnal que a menudo incita a lujurias.

G. Porque no deseo provocar a excesos de emocionalismo y confusión. Los instrumentos se prestan para crear un ambiente cargado de emociones alteradas y de desorden. Excitación nerviosa, trances, éxtasis, lenguas extáticas, griteria, palmotadas, pisotadas y danzas frenéticas son los frutos de los instrumentos. pero, Dios “no es Dios de confusión” y manda: “Hágase todo decentemente y con orden” (1 corintios 14:32-33-40). El Espíritu Santo responde a los “cánticos espirituales”. ¡ Otros espíritus responden a la música carnal de instrumentos!

H. Porque en culto a Dios no es mi propósito avivar con instrumentos mis emociones carnales, sino alabar a Dios con mi espíritu en culto racional y espiritual.

I. Porque en culto a Dios mi propósito no es entretenerme a mi mismo, ni tampoco a otros, con instrumentos, sino hacer la “buena voluntad…agradable y perfecta” de Dios (Romanos 12:2).

J. Porque me parece muy materialista y carnal intentar atraer a los inconversos al Señor por medio de espectáculos musicales al estilo del mundo. El “poder de Dios” para atraer y convertir no es la musica, sino el evangelio puro (Romanos 1:16).

K. Porque ni los versos de índole religiosa, ni las buenas intenciones de glorificar a Dios, santifican los instrumentos. Más bien corrompen los instrumentos un acto, el de cantar, que debe ser del todo espiritual.

L. Porque el Salmo 150, con su exhortación a la alabanza por medio del uso de instrumentos, no es para mi, pues se trata del Antiguo Testamento, pacto que ha sido anulado (Colosenses 2:14-16; Hebreos 8:6-13). Como no son para mi los sacrificios, la circuncisión, el incienso, los diezmos y los sábados de dicho pacto abrogado, ¡pues tampoco los instrumentos!

M.Porque la evidencia abrumadora de la historia de la cristiandad antigua es que la música instrumental no fue usada en la iglesia hasta comienzos del siglo seis y que aun entonces hubo mucha oposición a su introducción en el culto.

N. Porque ni lo tradicional ni lo nuevo es para mi sino lo bíblico, pues las tradiciones religiosas invalidan los mandamientos de Dios, y lo nuevo en culto a Dios puede resultar fatal, como, por ejemplo, cuando dos sacerdotes, Nadab y Abiú, “ofrecieron delante de Jehová, fuego extraño… Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron”(Levítico 10:1,2).

Por estas razones no toco pandereta, ni instrumento alguno, en culto a Dios. Comparten conmigo la misma postura doctrinal aproximadamente 9,000 predicadores y varios millones de creyentes que componemos la iglesia de Cristo en el siglo 20.

Conclusión:

Personas que nos han visitado en la iglesia de Cristo y que formaron parte de la iglesia apostólica de la fe me han preguntado si es necesario bautizarse de nuevo, con la Biblia abierta se les enseña que fueron añadidos a una secta con mandamientos humanos y que es necesario bautizarse en la iglesia que nos habla el Nuevo Testamento para que tengan perdón de pecados y reciban el don del Espíritu Santo conforme a Marcos 16:15,16; Mateo 28:18-20 y Hechos 2:36-38, deben bautizarse en el bautismo de Cristo según Efesios 4:5 y para ser añadidos a la iglesia que Cristo estableció según Mateo 16:18 y Hechos 2:47. En Hechos 19:1-5 vemos como quienes habían sido bautizados en el bautismo de Juan el bautista tuvieron que bautizarse en el bautismo de Cristo.

Es mi deseo que estudiando la Palabra de Dios y en oración al Padre llegue al Conocimiento de la verdad distinguiendo la iglesia fundada por Cristo a las sectas de origen humano.

Le invitamos a visitar la iglesia de Cristo más cercana a usted:

http://www.editoriallapaz.org/directorio_desglose.htm

 

 

 

 

 

 

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